La terapia láser es un tratamiento médico no invasivo que utiliza luz focalizada de alta intensidad (fotobiomodulación) para tratar la inflamación aguda y crónica, y acelerar la cicatrización de los tejidos. Al dirigir longitudes de onda específicas a las células dañadas, aumenta la energía celular (ATP) para reparar el tejido. Se utiliza a menudo para lesiones musculoesqueléticas, dolor crónico y como tratamiento pre y postoperatorio para ayudar a controlar el dolor.
El láser penetra la piel y se absorbe en los tejidos, convirtiendo la luz en energía. Esto mejora la circulación, repara las células y reduce la inflamación, a menudo sin causar dolor ni sensación de calor.
Los tratamientos de terapia láser deben administrarse directamente sobre la piel; sentirá una sensación de calor relajante durante la aplicación. Muchos pacientes que reciben tratamientos de terapia láser comentan que disfrutan de la experiencia, especialmente cuando se utiliza un cabezal de masaje con bola para administrar lo que a menudo se conoce como “masaje láser”.
La terapia láser generalmente se considera un tratamiento seguro, aprobado por la FDA, no invasivo e indoloro para reducir el dolor, la inflamación y acelerar la cicatrización de los tejidos. El mayor riesgo de lesión durante la terapia láser es en los ojos, por lo que siempre se requiere el uso de gafas protectoras certificadas durante el tratamiento.
Con la terapia láser, los tratamientos suelen durar de 3 a 10 minutos, dependiendo del tamaño, la profundidad y la agudeza de la afección a tratar. Los láseres de alta potencia pueden administrar mucha energía en poco tiempo, lo que permite alcanzar dosis terapéuticas rápidamente.